Proferir el sonido lóbrego y austero que la muerte dejó en mi boca cuando te nombro, padre. Necesito que el dolor me alcance y atraviese la memoria de tus ojos antes que la sal ciegue los míos y la luz clausure tu rostro.
Dolor. 1998. Jacinta Gil Roncalés Benimámer-Valencia- 1917.
Existe un vacío rehuido, incendiado en el miedo de cuanto asoma de nosotros. Permanece oculto, encerrado en el profano fragor del olvido distante del devenir diario, de la sucesión de hechos imbricados, del cansancio agitado en las pupilas.
No hallo la respuesta, pero el asombro es un prodigio.
Callas.
La vida grita como un demente en el iris.
Desnuda.
Arrebatado del clamor que no se extingue en el deseo.
Sola.
Mi voz extraviada ya no luce en el alminar de tu paisaje.
Vine para detenerme en las aguas de tu rostro. Su hondura no hizo pie pero si corazón sumergido en cada onda arrugada por el viento que arrastra la memoria de los días.
El rastro de tu mirada
La linde del vértigo
Sol de oro sobre la enramada
Sol de oro sobre la enramada, cántico de un azul desprendido, la luz es el gozo de entereza asomada en la paz de tus ojos.
En la boca el hechizo, en los labios el brillo, en el beso tu aroma, Descubre tú, el delirio...
El milagro y La herida.
I Y vimos amanecer en la sed de tus palabras, porque el aliento divino es mudo hallazgo de invierno. Próxima la senectud del otoño, arrecia el frío con destemplanza acusada. Danos calor en tu ansía recobrada de la sustancia amarilla del corazón...
II Dame, Hermano, la prestancia del gusto que nos embarga de ebria lucidez.
III Vinimos del espacio que nos hizo sobras.
IV Allá, La Palabra es signo de eternidad. La que muere en el engaño que compartimos. Ya no no seremos nuestros.
V
Exudo el azahar de tu bello rostro sobre el espejo del día.
VI
En la naciente enormidad de lo menudo.
VII
El gesto, una dúctil sonrisa.
VIII
Abramos el dolor en la mitad. Una para ti y otra para mi. No las unamos jamás.
IX
El Poema, la muerte más detenida.
X
Rila el destello, de la tarde verdeamarilla, sobre el asfalto de carreteras perdidas en el viaje de ida pero halladas en el de vuelta. La Casa Encendida está ahí. La ves. ¿ La ves ?. ¡ La ves !
Lugares de tu nombre
Vuela el ocaso
La luz
La luz, arrojada como el mar, en tus ojos inescrutables.
Vitriolo inflamado colmado de azul.
Sobre un corcel de acero
Sobre un corcel de acero cabalga el dolor del tiempo, los ojos del niño ausente mueven las alas del sueño. El corazón en la pedalada aflorando con voz de viento.
Fuimos la medida de lo concreto, el espacio asomado, la ventana, los ojos, nosotros, tu, yo.
El tiempo deshabitado
Tras la lluvia.
La silueta del viento
La silueta del viento, se describe apaciguada en la sombra del árbol.
Sólo tú, en la palabra que silencian mis labios.
por que de tu voz dormida en el agua
... porque de tu voz dormida en el agua, la paz me sugiere escucharla y saborear su delirio...
Así me hallo para continuar en la senda propicia y azarosa que entrecruzó nuestras palabras.
"La Poesía es un arma cargada de futuro" Gabriel Celaya.
...titilan los deseos como el canto del ruiseñor, invisible en la enramada del álamo blanco...
Un beso de vida.
El tiempo deshabitado
Solísimos naranjos
Abraza.
Abraza. Es cálido. El corazón nos asedia.
Rastros de tu mirada
Tú entre ellas
Luz cenital
Luz cenital arrojada, tenue, discreta, como tu ausencia.
El pálpito translúcido
A través de tu lágrima
Trémulo albor
Trémulo albor, declamado en la ausencia: renacen los augurios, viven las emociones, desnudan la palabra escrita, hallan cuánto desean, asienten a tu voz lejana.
Todo está por llegar, todo está por vivir. todo está en ti.
Un beso de vida.
Rastros de tu mirada
Aflorando
Luz naciente en tu boca
Luz naciente en tu boca que abre las raíces de mi pozo sediento en la humedad dichosa.
Abro la mitad para darte lo que me ofreces a cambio de tu voz clara, rotunda y nítida.
Vislumbro cuánto de ti me asombra.Y espero tu llegada a la estación con flores en el ojal.
Lugares de tu nombre
Enraizados
Ven
Ven. La escarcha es fría pero mi regazo es cálido.
Acomódate. Tu acero en la voz resplandece de ocaso.
Descansa. El disparo se aleja bajo las verdes aguas.
El tiempo deshabitado
Más allá
Y así me refresco...
Y así me refresco...
en la nítida voz que desnuda la intimidad del deseo abierto de par en par. Como un cíclope, con su único ojo sin párpado, de mirada aviesa pero expectante a su derredor. Ensimismado en el sabor de los besos que se añaden al rastro ensalivado sobre la cartografía de tu cuerpo. Ahora que la penumbra estival remueve el pozo brillante...
Lugares de tu nombre
Susurros
Sobre la luz cenital del albor
Sobre la luz cenital del albor, hay un rastro de frío sereno que se entretiene asomando la claridad en los espejos. Trozos de cielo encendido sobre la faz del universo, la lejanía de tu palabras hacen huecos de silencio.
El tren, deshoja las raíces del tiempo.
Te abres a la luz
Te abres a la luz, frágil luciérnaga, y pones lo mejor de ti en cada vuelo nocturno. Abrazo el momento de reir en la lumbre de tu mirada. Cautivada por lo celeste y el firmamento solitario, allí la estrella será cuánto quieras y desees.
Sólo en ti, pasamos de puntillas y susurramos tu nombre.
Un beso de vida
Rastros de tu mirada
Sobre el aire
Lugares de tu nombre
Abiertas están las puertas
Luz naciente en tu boca
Luz naciente en tu boca que abre las raíces de mi pozo sediento en la humedad dichosa.
Abro la mitad para darte lo que me ofreces a cambio de tu voz clara, rotunda y nítida.
Vislumbro cuánto de ti me asombra.Y espero tu llegada a la estación con flores en el ojal.
El tiempo deshabitado
Eres tú
Nombrar ausencias
... nombrar ausencias: mojar el agua en tus ojos.
... nombrar ausencias: sentarse sin tener prisa.
... nombrar ausencias: escribir el verso herido del tiempo.
Eres increíble.
Poemas al aire... BErSOS a los labios.
Mirada enredada
Mirada enredada en la gusanera; cautiva presencia en el corazón, anegada del beso del aroma, de la flor.
Eres increíble.
BErSitOS.
Lugares de tu nombre
Travesía encendida
Mascarón de proa
Mascarón de proa que corta la mar, y prosigue fiel al horizonte que tus ojos han descrito. Vuelves, amor, para dejarnos en el hueco, insomne y preciso, el pecho anidado de cánticos,
Savia que paladeas y con la que enjugas la añoranza.
Trazos firmes para que la invención sea única.
Tu boca, sueños de verano en la noche sedienta.
Manantial que recorre la linde de tus ansias.
Caricias guardadas en el cajón de las flores.
Un placer REconocerte en la voz menuda de la tarde. Gracias por seguir en la senda de La Palabra.
Un beso de vida.
el tiempo deshabitado
Fueron tránsito de caminos de hierro
Cuando manejas su vuelo
Con voz de nácar andan tus sueños, porque de ellos es la voz accesible de tu alma...
Cuando manejas su vuelo, la cometa se eleva como un lamento, y escruta la mirada que guardas en silencio. Desde allá arriba, aunque el dolor nos haga volar, el hilo se extiende desde nosotros mismos hasta el cielo... nada nos impide cortarlo y dejarla perderse en el momento.
Un beso de vida.
Lugares de tu nombre
Mar celeste
Desnuda La Palabra
Desnuda La Palabra, sin vestiduras ni apremios, sin despedidas ni bendiciones, sin máscaras ni remedios, sin esperas ni lamentaciones... ¿A qué refrenar este delirio... ? Los deseos son espejos que sangran por la boca y abortan en el pecho cuando navegan sumidos en un destino incierto.
Eres increíble.
En el reBErSO del BErSO reBEStidO en tu anBErSO.
Lugares de tu nombre
Todo es Jazzcaranda
A Olga y sus padres
La mirada del Hombre se apacigua, si en la contemplación de su gozo pequeño la luz cansina de la tarde suaviza la habitación del hospital…
Hermano Poeta, te deseamos los que te queremos que nuestros versos te acompañen y velen tu espera. Esa espera que pronto será bienvenida en casa y alegría en tu corazón.
Azules esperas para Olga, versos que anuncian tu voz. Tus padres centauros del desierto de ese pequeño gran deseo por ti, ¡Cuánto amor dormido en el dolor…!
… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez.Poemas agrestes1910-1911.
Los lugares espejeantes en la corriente fluida, se sumergen atónitos en la calma anaranjada y desamparada de la tarde. Vimos acercar la henchida nostalgia, hueca de deseo, y en los altos pinos prendo su llanto de medio siglo. Tul de brisa mordida en los labios anhelantes; se entreabren, extraviados, buscando el rastro de aquellos que le dieron latido y forma. Arrebolado y en símismo, el cielo es un mar mudo, surcado por el tono ausente de tu hermosísima Palabra. Se agita poderosa la nave que en el Atlántico propuso El Diario de un Poeta Recien Casado. En esa plenitud me duelen tus versos pero me acaricia, aún más, esa prestancia indefinible que derrama tu Hecho Poético. Vienes a mí, lumbre célica, titilante el espíritu de la llama, embriagada la voz, de viento dormido, para trotar como Platero en el prado y degustar las ambarinas gotas de los higos, dulces como el otoño.
Las cigüeñas regresan en primavera. Asienten gráciles, esbeltas, en línea que nada se olvidó en el camino e irrumpen con deseo en el celeste y vertiginoso abismo del espacio. Así vuelves a entender mi territorio, ese que se extiende en el ocaso horizonte, inflamado por los últimos rayos, que sostienen la luz difusa de cuánto tuve y ahora torna a la memoria que me envuelve.
Vinieron los días de versos de diferentes colores y formas, asomados a las manos y a los ojos, cabalgando por las venas, trotando en el corazón. y sobrecogido, me dispuse a colmar mi paz en tu palabra.
Eres increíble
A los Cadáveres Exquisitos que impulsa mi Amiga y Poetisa Saray Pavón Márquez
Lugares de tu nombre
Jazzcaranda
Lugares de tu nombre
Sabiendoos queridos
Anduvimos sobre la palabra marchita
Anduvimos sobre la palabra marchita y la sal se pego en los labios, la luz se colocó como transparencia (de hilos y no se esforzó en dorar la vida. Quizá no entendió el gesto de tu (mano, el ademán de tu tímido saludo, pero el día se dobló por la mitad.
Rastros de tu mirada
Vislumbrando el viaje
Esos pedazos que se hacen versos
Esos pedazos que se hacen versos y asoman su opaco brillo, la amalgama de respuestas, la sensación de ausencia, el vacío del umbroso pozo. Y, mientras tanto, no cabe el aliento si no es con tu nombre a mi espalda, cargada de ese tu recuerdo.
¿Cuánto es preciso abrazar para, simplemente, entender la correspondencia que vincula La Poesía con la belleza del alma humana en sus diferentes registros...?
El abrazo es una aproximación, en la que se unen los corazones que saltan desde el pecho: esos que generan el latido ferviente por saberse vinculado a lo hermoso de los demás...
Gracias por estar ahí...
Lugares de tu nombre
Bellezas serenas
La Jacaranda
La Jacaranda se siente dichosa de estar entre calles de poetas y de contemplar a otros nuevos que nacen cerca de ella, que, sin solución, laten con miradas.
Pero, con las ramas caídas, hoy duerme en la espera de versos; la boca se entreabre y nota la mano que se posa acariciando las palabras calladas.
Entre los dedos se me queda, demasiado temprano, otro "buenas noches" sin ti y un poema visual con tres sonrisas para ti.
A Pedro Luis Ibáñez Lérida. Por todos y cada uno de los insomnios compartidos.
Vuelan las sonoras sonrisas, imbuidas en su desasosiego, por enfervorizar su destino en los labios de los sedientos. El café humeante se bebe con placer, deleite y sueño; en el alfeizar de la ventana un gorrión acecha y picotea. Quiero pensar que es un verso, que viene a visitarme y dejar su rastro en el poema que, como éste, acabo escribiendo. Te envío mis sonrisas en el aire que tibio surca, de oriente a occidente, en el deseo de las tuyas que describan la paz y el verbo.
... es un oasis pasear por tu Cuaderno Pictórico y lírico. Te envuelve ese halo mágico que nos acompaña siempre pero que sólo, en contadas ocasiones, resuena dentro de sí... como un verso desnudo.
Dibujos que nos envuelven en la luz dichosa que la palabra ama.
Ausente, se hace patente tu no presencia, padre. Pero ya sabes, mis letras te llegaron y no respondiste. Y, aunque mi dolor lo desconozcas, lo siento por ti, te pierdes lo mejor que soy, una parte de ti que desconoces.
Eres increíble.
Lugares de tu nombre
Luces de luz
Vuelven a pulsar
Vuelven a pulsar las emociones en el intercambio de verso a verso
Estamos conFabulados, aNosnadados y plenos por el lugar donde nos sitúas...
En ti.
Poemas al aire... BErSOS a los labios...
Eres increíble.
Lugares de tu nombre
Jacaranda Blues
Eres un verso enaltecido.
Eres un verso enaltecido, impregnado en el asombro que se hace metáfora, como el silencio que aulla sin tiempo para vislumbrar el horizonte del viento. Allá vienen las melodías del amanecer que resuena por los lugares de la memoria; deshace la vida en la cintura, la rodea con sus brazos y la enfrenta al abismo de un jarrón vacío y una mirada ausente. Nada nos pertenece, excepto el polvo en la cabeza.
Eres increíble.
En la luz definida
En la luz definida, que se alza discreta, devota de cuánto eres; Aún, si persiste el dolor, más se detiene el verso en la palabra que nace de ti.
La mirada como fuente excelsa, que remansa su agua hechizada en el cantar de tus ojos rientes. No hay vacío, soledad o autoinmolación; se suceden las solturas que tremolan sobre el naciente hecho que es la propia vida. Como si de una inesperada agitación se resolviera, vienes a poner el punto y aparte con tu sonrisa.
Eres increíble.
Lugares de tu nombre
El agua de La Vida
Rastros de tu mirada
¿ Qué estarás haciendo tú...?
¡Cuántos acertijos por descubrir...!
¡Cuántos acertijos por descubrir...! ¡Cuánta belleza por disfrutar...!
El arrullo de las voces quedas, de La Palabra revestida de sentido y sensibilidad y de naturaleza envolvente, nos ofrece la repartición de los momentos que nos agigantan y nos destinan a los demás.
Sortilegio de tiempos, nombres y poemas que se aman en el comunal ágape de los mismos.Y así, nos hacemos los unos de los otros porque lo dispuso La Poesía.
Breve microcosmos, espacio inédito, rincón creativo que provoca este hechizo: La Palabra unida al Alma. El Alma tejida en la Amistad. La Amistad imbricada en el ánimo y en el júbilo por sabernos dichosos.
Gracias por ser quiénes sois: retazos de mí mismo.
Eres increíble.
Poetas en el camino
Rutas en el alma
Saberos ahí
Saberos ahí, con La Palabra Entregada, a la espera que germine en la luz naciente que nos agita el alma.
Saberos ahí, haciendo festín deleitoso de un cadáver exquisito que vincula los lazos invisibles en el ansia.
Poetas en el camino
Rutas del alma
Desconozco este afan
Desconozco este afán, que me reclama, por saber cuánto eres. Desconozco su origen, que, proscrito, campa a sus anchas. Desconozco el camino que evite el dolor; pero lo que no cesa, es tu existencia permanente en mi cabeza.
Eres increíble.
Poetas en el camino
Rutas por el alma
Miro el cielo
Miro el cielo y ausente de destellos leo tus versos.
Eres increíble.
Hay siluetas que se adentran
Hay siluetas que se adentran, hay siluetas que se encuentran.
I Dejo voz y palabra esperadas.
Soy responsable del color que subraya este poema, mi escritura me delata.
II Los trenes se retrasan.
Somos el verso que se escapa del poemario; railes destemplados que asaltan la esperanza.
III Vivir en el continuo presente.
El banco del parque y la sombra del árbol, se agolpan sobre mi espalda rota.
IV Tropiezo en el recuerdo angosto.
¿Quién es ese que viene conmigo, apenas lo presiento... un escalofrío me recorre el sueño.
V La memoria del tiempo se asoma.
Nadie lo detiene. Es así devorador de colores y formas, menos las que te pertenecen a ti.
Eres increíble.
Lugares de tu nombre
El remanso de tu mirada
En tí
Vuelvo el verso del revés, como el calcetín al tenderlo, y, entonces, puedo asentir el poema que se hace silencio.
Lugares de tu nombre
Flujo riente de luz
Aromas fragantes
Jazz Tú
Donde la voz nos alcance
Donde la voz nos alcance y defina cuánto somos, allí, sin otra vestimenta que los poemas sedientos de aquella que los recite y acaben siendo tus sueños.
Eres increíble.
BErSOS de vida.
El tiempo deshabitado
Olvidos inapreciables
Comenzamos el silencio
Comenzamos en el silencio y terminamos en la hondura, que se abre como el cenit a la oscuridad luminosa de los reflejos del río. Vienen los poemas, cogidos de la mano como adolescentes que ríen sin prisa. Acá, en la memoria herida, sueña el amanecer y, sorprende a aquellos sobre su propio equilibrio. Nada me es más dulce y cercano que la palabra entregada entre fotograma y fotograma. La vida está torcida y tu cámara desnuda.