
la ausencia. Ajado el tiempo,
el aroma aún se mece
en el aire que te nombra.
Timbalero. 1940.
Paul Klee.
Suiza. 1879-1940
Cántico y acontecer poético.
Mujer Oscilando. 1923
Max Ernst.
2 de abril de 1891. Brühl. Alemania.
1 de abril de 1976. París.
de mi canción melodía,
sinfonía de inspiración
en mi estación de melancolía.
Tú, que conviertes mi valía
en pura y clara oración;
que aunque mi alma deslía,
recitarla día a día me desgarra el corazón.
Y mientras canto,
con tesitura de sutileza
yo te hago la promesa
de que estaré siempre a tu lado.
Y sin límite de años,
pues es eterna mi entrega
como eterna es la destreza
con la que me has cautivado
De mi cobardía eres la huida,
de mi dolor el estigma;
herida sin sanación
que en mi desesperación
desvela mi valentía.
Tú conviertes mi cortesía
en una declaración;
de una loca que en su día
dará por ti hasta la vida
si palía tu prisión.
Y mientras canto,
con tesitura de sutileza;
yo te hago la promesa
de que estaré siempre a tu lado.
Y sin límite de años,
pues es eterna mi entrega;
como eterna es la destreza
con la que me has cautivado.
La luz,
arrojada
como el mar,
en tus ojos
inescrutables.
Vitriolo inflamado
colmado de azul.
La silueta del viento,
se describe apaciguada
en la sombra del árbol.
Sólo tú, en la palabra
que silencian mis labios.
La mirada del Hombre se apacigua, si en la contemplación de su gozo pequeño la luz cansina de la tarde suaviza la habitación del hospital…
Hermano Poeta, te deseamos los que te queremos que nuestros versos te acompañen y velen tu espera. Esa espera que pronto será bienvenida en casa y alegría en tu corazón.
Azules esperas para Olga,
versos que anuncian tu voz.
Tus padres centauros del desierto
de ese pequeño gran deseo por ti,
¡Cuánto amor dormido en el dolor…!
Un beso de vida.
¡… qué no nos roben la alegría !
A Olga y a sus padres, con todo mi cariño y deseos de pronta llegada a casa.… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando.
Juan Ramón Jiménez.Poemas agrestes1910-1911.
Los lugares espejeantes
en la corriente fluida,
se sumergen atónitos
en la calma anaranjada
y desamparada de la tarde.
Vimos acercar la henchida
nostalgia, hueca de deseo,
y en los altos pinos prendo
su llanto de medio siglo.
Tul de brisa mordida
en los labios anhelantes;
se entreabren, extraviados,
buscando el rastro de aquellos
que le dieron latido y forma.
Arrebolado y en símismo,
el cielo es un mar mudo,
surcado por el tono ausente
de tu hermosísima Palabra.
Se agita poderosa la nave
que en el Atlántico propuso
El Diario de un Poeta Recien Casado.
En esa plenitud me duelen tus versos
pero me acaricia, aún más,
esa prestancia indefinible
que derrama tu Hecho Poético.
Vienes a mí, lumbre célica,
titilante el espíritu de la llama,
embriagada la voz, de viento dormido,
para trotar como Platero en el prado
y degustar las ambarinas gotas
de los higos, dulces como el otoño.
Quedas en el aire ausente…
A Juan Ramón Jiménez.
Versos eterno en la bruma de los tiempos.
A Luis Miguel León. Poeta y Amigo.
por su sensibilidad en el recuerdo del Poeta, Nuestro Poeta. El Poeta.